Laberinto
Perdido en ese enorme laberinto se dispuso
a morir, ya jamás encontraría la salida. Su suerte estaba echada.
Cuando se preparaba para la última lágrima, vio el rastro
que estás habían dejado y fue así que pudo salir sano y salvo.
Una vez afuera guardó sus lágrimas por las dudas.
JUAN ARÉVALO.
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