viernes, 8 de julio de 2016
CARTAS PARA LUCIA
Acá estamos, mirándonos a los ojos, descubriéndonos
a través de ellos. Tú soledad acurrucada en un rincón de tus pupilas,
niña desnuda siempre triste...Nos sentimos sin tocarnos, el aire fresco
del sur nos envuelve en un pequeño vals, melodías surgen de tu
risa que aún no ha visto el crepúsculo dibujado en los contornos de los labios
del atardecer. Nos miramos, un pestañear dos y uno más y el incienso que huele
a esperanzas recién bañadas...Nos dejamos llevar y el senderó de lágrimas
desaparece como las ojeras de la madrugada.
Suspiras, y tu aliento desprende pedacitos de tu alma, de tus sin sabores que a medida
que rosan mi piel van abriendo surcos.
El karma se va adueñando del entorno, lo áspero del suelo se vuelve tan suave
como las nubes de algodón que recorren las planicies del sutil silencio
de tu cuerpo desnudo.
Aún estamos vivos, caen lentamente los muros de las codicias. Afuera los
hombres , los edificios, las calles y las farolas renacen en si mismos, en si mismas
intensos, intensas y feroces... Feroces y frágiles.
Me abrigas en tus mudas preguntas, me llevas a tu mundo de colores
y me entregas tus miedos. No tengo dudas y me aferro a ellos, mis latidos
apresuran su marcha y el anochecer se muestra triunfante detrás de las arboledas.
JUAN ARÉVALO.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario