HISTORIAS
--¡ Todo esto es una mierda !--
-- ¡ Ya no grites y sentate !--
-- No. Es que vos no entendés nada. Nunca entendiste nada --
-- ¡ Claro. Vos sí entendés todo ! Vos sos de esas personas que antes de que se terminen las cosas
ya estan buscando un buen pretexto para no sentir culpas...¡ Me das asco !--
La puerta se cierra en un fuerte golpe. Los ojos del hombre buscaban algo sobre la mesa.Al no encontrarlo sus manos tiran todo lo que hay arriba de ella.
-- ¡ Mierda !...Siempre lo mismo. ya no puedo más -- Gritó enfurecido.
De repente el timbre suena como una campana, esas que se usan en los cuadriláteros de boxeadores.
Él se acomoda la camisa, pasa las palmas de sus manos por su rostro, seguidamente sobre los cabellos. Se afirma sobre la mesada por unos segundos y luego de un breve impás camina hacia la puerta.
-- ¿ Quién es ?--
-- ¡El portero ! --
-- ¿Qué desea ?--
-- Disculpé. Estoy recibiendo quejas de los demás propietarios. Se quejan de los golpes y gritos...¿ está todo bien ahí dentro ?--
-- ¡Sí! por supuesto. Solo tuvimos una discusión familiar. eso es todo --
-- Por favor si pudieran hacer menos ruido se lo agradecería. La gente se levanta temprano y ya pasaron las doce de la noche. Acepté mis disculpas por la molestias y muchas gracias --
-- No se preocupe.Ya paso todo. Buenas noches --
Los dos hombres se retiran de la puerta. Uno se dirige hacia el ascensor. El otro hacia la barra de licores. Toma una botella, quite la tapa y bebe un largo trago. Luego se sienta en la banqueta, junto a la ventana.
La mujer había ido a buscar a su hermana y de ahí a un bar. Ninguna de las dos suelen beber. Se sientan y piden una cerveza.
La hermana le repite que ya es hora de dejarlo. Que su vida se va en picada, que ya no hay forma de arreglarlo.
-- Se terminó ¡Entiende de una vez !--
-- Mi cabeza es un remolino. Te juro que ya no lo aguanto.Pero cuando estoy lejos lo extraño. Sí, sé que estoy loca --
-- ¿ Loca ?... ¡No ! estúpida diría yo --
-- Perdón señoritas. Su bebida -- interrumpió el mozo, dejando el pedido sobre la mesa.
-- ¡ Gracias !--
Ambas toman las copas y absorben el fresco liquido espumante. Un sabor amargo se desliza por sus bocas hasta llegar a sus gargantas.
-- Es la primera vez que tomamos cerveza y debo decirte que me gusta --
-- Es la primera vez, en tanto tiempo que estamos juntas -- Recriminó la más joven.
-- ¡ No !...No me reproches nada. Ahora no por favor...No empieces, ¡te lo ruego! --
-- No es un reproche. Solo -- agacha la cabeza -- solo lo mencioné, eso es todo --
-- Ya sé, que después de que mamá murió no estamos tan unidas. Lo sé bien.¿ O acaso piensas que no lo recuerdo ?...Vos sos joven, no tienes marido, no tienes obligaciones con nadie. Vos sos libre de hacer lo que quieras y acostarte con quién se te de la gana. Yo no puedo. Ese tiempo ha muerto para mí. Ahora tengo obligaciones..A si que...--
-- ¡Espera un momento--incorporándose a medias de su silla y señalando el rostro de su hermana--Mi vida es mía y a nadie le importa con quién me acuesto o no! No te quites tu frustración conmigo...¡No. No otra vez!--
Ambas hermanas se miran. Sus ojos chocan fuertemente.Viejos rencores que parecían estar muertos, renacen sobre la mesa, como viejas heridas que nunca han cicatrizado y que por momentos, cuando menos se espera empiezan a sangrar.
Dos hombres terminan un juego de billar, se saludan,recogen sus abrigos y se marchan, dejándolas solas en esa tenue y crispada inmensidad del bar.
-- No quiero discutir. Tengo bastante o ¿no me ves ?. Aparte no lo dije con ánimo de ofenderte. Lo que pasó, pasó y ya no hay remedio. Siempre fuiste más bella que yo. Además eres más simpática. Yo...Yo nunca fui nada de eso --
-- ¡Ya deja de culparme de todo !...Siempre te victimizas. Siempre dices lo mismo. Pero nunca quisiste escuchar lo que realmente pasó --
Un pequeño silencio apacigua la discusión. La más joven busca en su bolso el paquete de cigarrillos.Estirando la mano convida a su hermana, quién con una mueca de benevolencia toma uno, mirando los ojos llorosos de su joven hermana.
-- Te pido perdón. Nunca dije que fueras una ramera. Jamás lo pensé. Éramos jóvenes. O mejor dicho yo, porque tú eras aún una chiquilina y muy hermosa. Fascinabas a todos con tu belleza. Mamá siempre decía que eras un princesa, que eras el orgullo de la familia --
Al decir la última frase su voz se quiebra.Agacha la cabeza y suspira tomándose ambos lados del rostro con sus manos.
-- Nunca quise acos...--
--Por favor. cambiemos de tema...Recuerda porque estamos acá. No me des más tormentos de los que tengo...¡Por dios, no me los merezco!--
-- ¡Te quiero mucho, aunque jamás me perdones ! Y mi vida no es la vida de una princesa, si no todo lo contrario. Después de todo, fui yo quién llevó y aún lleva la peor parte --
La mujer da un sobresalto. Quita sus manos de los costados de su rostro y la mira con furia.
-- ¿ La peor parte ?...¡Fui yo quién abortó no vos...Yo.fui... Yo !...Cuando recuerdo todo eso me siento sucia -- se toca el cuerpo, menea la cabeza--¡como si yo hubiera querido abortar ! Ahora ya voy a cumplir cuarenta y seis años y no sé lo que es ser madre. Y vos decís que te llevaste la peor parte. Perdón, ¿encima decís que aún cargas todo eso ? ¿ Y yo ?...O acaso pensás que me gustó hacer lo que hice. ¡Por favor reacciona, madura de una vez !--
-- ¡Ves que me odias !...Yo no elegí estar ahí. Por favor enténdeme Yo no pedí ser vio...--
-- ¡ Ya basta !...Basta. Enserio-- bajando el tonó de su voz-- Por favor tomemos la cerveza en paz...Estoy empezando a sentir frío --
La discusión se detiene. Los ojos de ambas son desbordados por lágrimas.
Una, mira como el humo del cigarrillo baila sobre el cenicero. La otra se muerde los labios y bebe un trago. Ambas precisan un fuerte abrazo.Un consuelo.Hace tiempo que han olvidado lo que se siente ser abrazadas.
Las dos tienen una misma historia que las va consumiendo de apoco. Todo parecía dormido...
En el departamento, el hombre duerme incómodamente en el sillón. Las agujas del reloj marca las cuatro de la madrugada. Una leve llovizna va cubriendo la ciudad. El aire huele a melancolía...
JUAN ARÉVALO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario