jueves, 8 de diciembre de 2016





El aire, a veces tiene días en que pareciera decirnos algo.
Hace mucho tiempo mi abuela ( Que en paz descanse ) me contó una historia.
Dice, que un día, mientras tomaba una taza de café en la cocina,
los objetos comenzaron a cobrar vida. Parecía un truco mágico.
Pero aquello era totalmente real. Mi abuela me cuenta, que ese día en medio de un mar
de lágrimas por el miedo, tomó partes de sus pertenecías y se fue del lugar, para nunca volver.
Por herencia, me quedé con la casa donde ocurrieron aquellos extraños acontecimientos.
La verdad, que debo confesar que estoy algo aterrado, ahora en estos momentos,
en la cocina, una cruenta batalla se está desatando entre las frutas, el pavo y los cubiertos.
Solo espero que no reparen en mí, y que mucho menos, recuerden mis hambrientos
deseos que tenía, para con ellos.

JUAN ARÉVALO.

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