viernes, 12 de febrero de 2016


--Huelo tu cuerpo y mi noche se enciende vorazmente --
dice el amante.

infernal ceremonia de cuerpos desnudos,
desquebrajando la piel, locura incipiente.
la muerte clama su víctima pero todo renace una vez más.

Se encuentran los amantes frente a frente.
La solida calma se esta por romper en gemidos y susurros,
ya nada podrá detener la brutal y despiadada carrera.
La carne se vuelve fuego quemando cada gota de sudor
exponiendo frente al astillado espejo, a la desnuda y cruda verdad.

Los infieles no sienten culpas, las horas no son para pensar,
el tiempo se acorta, los dos cuerpos se brindan plena felicidad
se estremecen los vientres al chocarse.
La marea se vuelve tempestad, lujurioso mar latiendo en las venas,
insaciables seres se liberan, se corrompen a sí mismos
como si ya nada importará, es que nada les importa ya.
Una vez comenzada la ceremonia ya no se puede retroceder.

Afuera la lluvia moja el asfalto melancólicamente.

Él toca sus pechos, se pierde en su vientre,
mientras la llama de la vela se va consumiendo poco a poco.
Ya no hay retorno. Ella besa su cuello y clava sus uñas en la espalda
del amante, quien le implora que nunca lo deje...


JUAN ARÉVALO.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario