lunes, 8 de febrero de 2016
Deja que los niños sin alas sin diviertan en el barro de la noche,
en donde la semilla de la vida se pudre en el húmedo lagrimear del alba.
No, no detengas el carrusel ni bajes las guirnaldas rojas que cubren al latido
del corazón.¡ No !... No finjas alegrías , sí el rostro blanquecido de la luna
se apiada de tu dolor... ¡No !... No sientas que estás loco, no veas los espejos,
ellos solo te mentirán.
Una vez apagada la luz, los fantasmas vuelven a hacerte vibrar, no se detienen
porqué ya no le importas a nadie. Porqué ya no hay sitio en este fango que te
absorbe lentamente, suavemente, deliciosamente hasta volverte invisible.
Ya no sientes, ya no me sientes.
¿Qué te sucede ? ¿Porqué tiemblas ?. Te miro y el silencio se transforma, la
calle se cubre de cuerpos desnudos, cuerpos envejecidos, desnudos y desnutridos,
llevando en sus manos antorchas exangües, como el aliento frío de tu muerte.
JUAN ARÉVALO
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