lunes, 8 de febrero de 2016
Esa rosa obscura que muere en el día y revive por las noches.
Revive, solo para morir.
Cautiva de las mariposas sin alas, mariposas que huyen de la rosa.
Blanco lugar de luz vibrante, sepelio silencioso, abandonado estandarte
tu cuerpo yace en medio de la nada, circular tiempo de lágrimas.
La rosa ríe desconsoladamente, sufren los que ayer pidieron nacer.
La cuerda se a roto y como en una cajita musical, los sueños quedan
encerrados.
Pobre bailarina, despojada de tu carne y momificada en ausencias
te desgarras silenciosamente.
Claman libertad los mutilados de piernas, los miedos se vuelven piel.
Noche ensangrentada, niños y niñas velan el cuerpo muerto del mendigo.
El amor fluye por las alcantarillas.
Arriba, el sol cría los cuervos que hurgarán tu muerte.
Se cortaron las cadenas, y el barco zarpo a mar abierto ¿ Cuándo fue de su naufragio ?
¿ cuánto tiempo ha pasado ?...
JUAN ARÉVALO
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario