Las luces de la ciudad se reflejan a lo lejos,
el cielo azul duerme sobre tus hombros,
las esperanzas renacen, como renacen las luciérnagas
alumbrando el camino hacia el infinito.
Tus ojos tienen el brillo de la luna,
encantadora hechicera de antaño,
que vela el romance eterno de los desquiciados,
que hacen del mundo un jardín encantado.
JUAN ARÉVALO.
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