martes, 28 de junio de 2016


EL SÓTANO

Es cierto que a veces la noche más obscura
nos hace temer un poco. También es cierto
que algunos la esperan impacientemente
cómo si fuera su única forma de salvación. Para
muchos el día no es más que un ritual desagradable,
una especie de hoguera donde todos los sentimientos
arden lentamente bajo las miradas opresoras de los inquisidores.
Cuando se levantó de dormir todo el día, la luna ya se mostraba
en el centro de un cielo totalmente estrellado que olía a
nuevas esperanzas. Fue directamente al sótano en donde
pasaba largas horas perdido en libros y pinturas que iba
dando formas minuciosamente. Su cuerpo le dolía de una
forma que nunca antes había dolido, su espalda parecía quebrarse
en dos , un agudo dolor comenzó a correr por toda su columna
vertebral, sus piernas se debilitaban segundo a segundo y su
visión se iba volviendo incolora al tiempo que sus oídos perdían
los sutiles sonidos que habitan el sótano, sonidos que nunca había
podido descifrar de donde provenían. La realidad se disipaba enfrente
suyo, el tiempo se multiplicaba y el aire comenzó a asfixiarlo.
Unos minutos después despertó entre un charco de sangre aún tibia y junto
a él un cuerpo totalmente desmembrado.

JUAN ARÉVALO



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