Descubrí que podía ser un pirata y muchos,
y la ciudad de Maracaibo, y ser hombre , manatí,
horror o piedra.Había descubierto un recurso que
me permitía desprenderme de mi propio cuerpo,
dejarlo allí,abandonado,con un libro en la mano
y viajar en el tiempo,en el mundo, en el espacio,
ver a través de sus ojos y sus oídos,compartir la
mente de esas personas que desplegaban ante mí
el mundo,el mundo verdadero,el único con sentido
humano: el mundo de la palabra.
ANA MARÍA SHUA
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