domingo, 15 de mayo de 2016


 ---¡ Eva ,Eva !---

Ella jamás dio vuelta su cabeza. Un leve viento
acariciaba el rostro que se perdía calle abajo.
Las nubes se amontonaban en un pedacito de cielo.
Hacía frío... Las silenciosas veredas  velaban el triste pasar
de la muerte.

-- ¿ Mi amor ?--

Decía el hombre, que vestido de negro lloraba frente al espejo
de una vidriera de vestidos elegantes, que como un frío verdugo
reflejaba el dolor del adios definitivo.
Sus ojos desteñían el tiempo , cada lágrima derramada caía
como caen los copos de nieve, lentamente y con esa distinción
que los caracterizan.

Una llovizna comenzó a mojar los cabellos de Eva que desatados
rosaban el aire casi con furia. Sus pechos se fueron marcando bajo
la blusa blanca, su negro sostén  desnudaba la sensualidad que solo
ella sabia trasmitir ...

El hombre aún parado en frente de los vestidos que lo miraban como
crueles jueces juzgando sus actos., asentía una y otra vez.

---La culpa es solo mía...¡ Amor, la culpa es solo mía !---

La llovizna escupía culpas y atormentaba con su aliento impiadoso.
Aliento que no eran más que reproches.

La sensualidad de Eva se descubría bajo el aguacero que hace minutos
atrás era solo una leve llovizna . Leve como el llanto de Eva que desanudado
de su lazo de recuerdos se fundía entre las gotas de la lluvia....

JUAN ARÉVALO.








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