jueves, 12 de mayo de 2016

Refúgiame dentro tuyo.
Escóndeme de las sombras, dame de beber de tú esencia.
Un monótono despertar, la urgencia de tus caricias en mí piel.
Un fuego nunca antes experimentado quema mí cuerpo , desgarra mí carne.
Te siento tan lejana, tan intensamente ajena a mí...
Me sueltas las manos y un río de lágrimas inunda la ciudad.


JUAN ARÉVALO.

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