viernes, 13 de mayo de 2016

Dicen que las palabras se marchitaron 
cuando los ojos de su musa se apagaron. 
Fue en un carnaval que marchó a paso de murga  
bajo las luces tenues, entre las miradas melancólicas.
Su risa se perdió en un vacío bullicio de un 
vaso de vino que nunca más le abandonó.


JUAN ARÉVALO.

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