domingo, 19 de febrero de 2017



Te dije al oído lo que deseaba y tú sin perder tiempo, 
tomaste mis manos y me llevaste a volar por los mundos desconocidos de tu piel. 
El lívido instante se fue entibiando, hasta morir en un orgasmo infinito...

JUAN ARÉVALO.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario