lunes, 2 de enero de 2017


Todas esas estúpidas cosas que envuelven a las esperanzas
sometiéndolas a vanas cualidades del invisible dialecto del
tiempo y sus circunstancias.

Toda una vida en decadencia. Despertarse  y verse al espejo.
Lagañas,el cabello todo revuelto y el mal aliento. Ya estamos muertos antes de
salir a la calle. Simples fantasmas que deambulan por las veredas, dando
paso a otros fantasmas que no saben que ya han perecido.
Pisar despacio, con temor a no dañar a las sombras que vienen con nosotros.
Tú y el licor de anoche. Tú y el desenfreno de tus labios. Tú y solo tú.

Mis anteojos se empañan y no puedo ver a centímetros de mí. Me los quito,
los limpio con mi pañuelo, los vidrios se rompen. Suspiro y te maldigo,
te someto a vulgaridades, no tengo limites. Te odio sin prejuicios.

Tú y tu cuerpo dormitan plácidamente. No hay horas ni trabajo.Solo tiempo
muerto. No tienes obligaciones ni te importa tenerlas, te ríes con torpeza y
juegas con los restos del amor que guardas en un oscuro lugar de tu carne.

Tú y tus manías. Tu rol de amante, de señora adinerada. De esposa fiel, de mujer
herida, de loba hambrienta. Tú y tu falsa filantropía. Tus modales rebuscados, tus
dialectos inentendibles.
Duermes, sin miedo a despertar en la soledad de la soledad que te cubre.

No veo nada, los anteojos rotos en mis manos,el oleaje humano que me arrastra
a lugares que no conozco. Un sin fin de rostros borrosos y el ruido de los autos
que me aturden.

Tú, siempre tú aferrada a mi piel y a mis pensamientos. Tú, tan metida dentro mío, tan profundamente arraigada a mis entrañas. Tú y tus tristezas, tus miedos escondidos dentro
de un pequeño frasco de mayonesa.

Silenciosamente caen las hojas de los árboles, como tus ropas cuando me seduces.
Cada cosa que me rodea es una metáfora de tu vida.
Sin motivos te odio. Sin entender tus otras vidas te odio. Te odio con un odio necesario,
con un odio que no duele, que no rasga la piel ni hurga las heridas autoinfringidas de otro
tiempo.
Mis vulgaridades no tienen cuerpos ni almas.Son esperanzas que fueron envejeciendo.
Ya no tienen fuerzas ni escupen miserias.


JUAN ARÉVALO.






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