miércoles, 11 de enero de 2017




No hay ninguna duda para ella. Todo es una galleta con azúcar .
Se desnuda en medio de la sala y danza melancólicamente.
Sus brazos acarician el aire, sus ojos tienen el tenue brillo de la promesa rota.
Toda una vida se desgarra y sangra...Invisiblemente sangra.
El dolor se materializa en la piel, en cada poro, en cada lunar, en
cada cabello...El eco la invade y le hace el amor, penetra su carne y
hunde su fantasmal daga en su pecho, y no hay miradas que la vean llorar.
Danza y su cuerpo se va empequeñeciendo y los años vn retrocediendo,
uno a uno...Veranos,otoños, inviernos,primaveras. Dios es solo para los
creyentes y el desdén para los que aman...
Danza y sus descalzos pies rozan las gradas de su agonía y cierra sus ojos
y se ve a si misma, la melodía se detiene...
--Todo es una galleta con azúcar-- Se consuela, mientras se vuelve a vestir.

JUAN ARÉVALO.


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