jueves, 22 de septiembre de 2016
Se despojan de sus vidas diarias, de sus compromisos,
de sus familias, de sus trabajos.Se despojan de ellos
mismos y se aman hasta llorar, hasta dejar retazos
de sus vidas entre las sábanas de aquella cama, que todos
los lunes brinda su cuerpo, para que ellos, los amantes se liberen
y vuelen hasta acariciar la culpa que invade la sangre en el
momento preciso.¡Pero ya nada importa...!
Mañana vendrán los reproches,la necesidad imperiosa de aceptar,
que todo nace fuera de ellos. Que todo no es más que un cansancio
de lo rutinario, un revelarse a la convivencia, un despertar a un horizonte
nuevo, un incipiente abismo de lujurias y melancolías disfrazadas de alegrías.
JUAN ARÉVALO.
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