jueves, 29 de septiembre de 2016
Mariposas blancas,
mariposas negras, mariposas rojas, amarillas...
El viento se esconde entre las hojas de los álamos
balanceándolas en un melancólico vaivén.
Alma de los muertos, lágrimas del tiempo
silencios de los desterrados...
Mariposas blancas,
mariposas negras, mariposas rojas, amarillas...
El tibio aliento del sol va desmenuzando las esperanzas
que pequeñas, sollozan desnudas sobre los pétalos de las amapolas.
Niño grande, niña madre, pequeños seres abanicando
las tardes de los molinos en noviembre.
Mariposas blancas,
mariposas negras, mariposas rojas, amarillas...
Niñez que ha muerto, pájaros perdidos en sus nidos,
insípido mar de lunas astilladas, relojes arrebatando el alma
procesión infinita, muerte venciendo a la muerte.
JUAN ARÉVALO.
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