domingo, 25 de septiembre de 2016


Hay arañas que caminan sobre el agua y perros que ladran
por las madrugadas. Hay estrellas que han muerto hace tiempo
y aún siguen iluminado los cielos.
Hay besos que nunca se olvidan.
Tantas capas de maquillaje cubriendo las heridas, los pequeños
surcos sobre la piel, aún no estan del todo cicatrizados y sangran.
Dicen que no hay que repetirse tanto, pero a veces es necesario hacerlo,
aunque duela.
Los errores son siempre los mismos, solo cambia el escenario,
el color, el aire, el día, las miradas, el momento inicial. Después
de ahí todo es lo mismo. Hay muertes efímeras, muertes en formas
de adioses, muertes que fingen estar muertas, muertes estúpidas,
muertes blandas, muertes duras, muertes perversas, muertes buenas.
Pero todas estas muertes no son más que una alegoría, un profundo
dolor que carcome los huesos, el alma,el cuerpo.
Muerte verdadera,hay una sola y es infinitamente real.
Ella quería sentir mi vida penetrando su vientre y luego fecundar
dentro suyo una vida que fuese de los dos. Pero el tiempo es limitado,
la materia de la que estamos hecho se descompone y el futuro se desploma,
ante los albos ojos , que fríos e inertes enmudecen para siempre.
Por eso no tengo planes para mañana, solo tengo un pedacito de ella
que atesoro dentro mio, lo cuido en silencio, lo amo, lo acaricio, lo
beso y lo arrullo en mis recuerdos.

JUAN ARÉVALO.






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