viernes, 23 de septiembre de 2016


¿ Qué seria de mí sin vos y vos sin mí ?
Ahora, puedo ver que somos tal para cual,
los principios que seguimos son los que nos mantienen
vivos en este planeta de plataformas superficiales.
Me dices verdades y me cuentas secretos, me llevas
de la nariz a un rincón del universo y me enseñas que grande
e inalcanzable es. Te inclinas y recoges una semilla de
esperanza y la cultivas dentro de mio, luego me cubres
de lágrimas y abrazos, como si yo fuera un niño que recién
esta dando sus primeros pasos. Te aferras a mí y yo me aferro
a ti, cierro los ojos y mil formas nacen de la oscuridad, formas
surgidas de los miedos que fabricamos constantemente.
No me sueltas las manos, no te apartas de mí ni por un segundo,
me enseñas a amar, a buscar sueños en medio de las estrellas que
aún no salen, cantas y te ríes.
Te hago el amor, te acaricio la espalda, me filtro por tus pupilas y
hurgo tu interior, buscando la parte que me pertenece y estas ahí,
agazapada en un estrecho rinconcito, con tus brazos abiertos y tus
pechos desnudos. Estás ahí, siempre esperándome, rodeada de vida,
de tristeza, de alegrías, de súplicas, de muerte.
Te amo. Te amo por lo que eres, por lo que representas, por lo que
piensas, por tu sinceridad siempre a flor de piel, por tu belleza interior,
por tus manos acariciando el alba y el color de tus cabellos. Te amo
en mi tiempo, en mi espacio, en mi lúgubre vida de  ayer, de hoy y de mañana.

JUAN ARÉVALO.

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