miércoles, 28 de septiembre de 2016


He vuelto a fumar. Me había jurado no volver hacerlo,
pero nunca pude sostener mis juramentos.
Sentí la necesidad de buscarte entre las estrellas,en cada
una de ellas y más allá.
Esta noche las preguntas vienen a montones, como
enjambres de abejas que se lanzan impiadosamente,
al verse amenazadas, sobre todo aquel que invade su territorio,
se abalanzan sobre él, clavan sus aguijones ferozmente y luego caen
derrotadas ante la muerte.
En este momento siento la necesidad de abrazarte, de acariciar
tu alma, tu rostro encendido, tus ojos negros y penetrantes.
Siento la necesidad de buscarte entre mis recuerdos, desnudarte
en ellos y contarte lo que me pasa, lo que me apena, lo que siento
y no quiero  sentir.
Siento la necesidad de llamarte, como un niño llamando  a su madre,
a su padre, a su hermana.
Esta noche siento la necesidad de amarte con el alma, con el
momento y el tiempo justo, con caricias, con palabras, con silencios.
Esta noche no quiero tu vientre, no quiero tu vaivén ni tus gemidos.
Esta noche quiero tu paz, tu consuelo, tu amor, tus palabras más
sinceras, tus labios besando mi dolor, tu risa apaciguando mi tristeza,
tus manos dando fuerzas a mis manos...
Esta noche necesito contarte, que estoy vacío, que te extraño, que tengo
miedo a la oscuridad, que soy un pequeño invierno aferrado a este suelo
de flores verdes y perfumadas que es la primavera.
Esta noche, siento culpa, siento los reproches de la soledad, que me acusa
de no saber amar ¿ Acaso el dejarte ir, no fue un gesto noble de amor por ti ?

JUAN ARÉVALO.



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