viernes, 16 de septiembre de 2016


El pasado descascarado y las  nostalgias revolviendo todo.
La insaciable soledad, herida siempre punzante, desmenuzando
el cuerpo, paralizando el tiempo en una suave y trasparente caricia.
El profundo sentimiento de estar sujeto a una vana esperanza,
a un sueño corrompido. Cruelmente corrompido por la muerte .

JUAN ARÉVALO.


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