viernes, 23 de septiembre de 2016


--¡ Maldita cucaracha !-- Gritó la mujer.
Todas las mañanas la señora Luisa, saca las bolsas de basura
y las deja en frente del edificio, donde los recolectores la
recogen en minutos.
Esa mañana, al levantar la primera bolsa una pequeña cucaracha
asoma por una rendija de la pared, Luisa sonríe con dulzura
y hasta parece enternecerse con aquella criatura.
Pero en un instante su rostro cambia de repente y sus ojos muestran
el odio que la señora Luisa guarda dentro suyo. Fue ahí cuando
gritó repudiando la presencia de aquel insecto.
Su paso por la magia y la hechicería fue muy satisfactorio,
bueno, al menos para ella, no así para su marido.

JUAN ARÉVALO.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario