jueves, 25 de agosto de 2016

Mi simpleza, mi vulgaridad, mi efímera cordura
y el dolor de saber que tan solo soy un estúpido más
es todo lo que tengo. No busco nada, no me importa
la galantería ni la cortesía falsa. Soy pequeño, necio,
despiadado a veces, pero también un caballero.
La contradicción es mi mejor amiga, con ella vivo.
Con ella duermo, desayuno, almuerzo,meriendo,ceno,
me baño y hago el amor.
Mi mundo es diferente al de todos, vivo al revés, me unto
de sabidurías embusteras y naufrago en ríos de ignorancias
continuamente.
Pero siempre soy yo. Arrebatado,inconsciente, ingenuo,
sincero,torpe,humilde,harapiento. Sin tiempo ni codicias.
¿Porqué escribo ? Por que tengo necesidad de hacerlo, porque
soy muchos en uno solo y a la vez ninguno. Escribo porque
me apetece y no porque sienta obligación con ninguno.
Soy simple, acotado y no tengo estructuras ni un buen vocablo
y mi ortografía es pésima.
pero vuelo, cada vez que describo lo que mis ojos ven, cuando
están cerrados.
Cada viaje que emprendo es único. Exploro cada parte del asfalto,
de árboles, viento, madera, tierra, muerte, lágrima. Me filtro dentro
de un microscopio y todo se vuelve inmenso.
Escribo, porque el sol sale de mañana y la luna sale por la noche,
así como el viento sopla y cae nieve y llora el recién nacido y el
dolor de ser, hace de mi piel un abismo de silencios acumulados
en esperas, que se desangran sobre una despintada silla de madera,
en un rincón de la casa.

JUAN ARÉVALO.




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