martes, 9 de agosto de 2016
1...La batalla de las dos aguas.
Primer acto.
--Mí rey, mi soberano...No acepto vuestro premio,
ya que lo que me fue encomendado, lo he cumplido--
-- Pero, yo os digo y mando que tú, hermano mío, seáis
recompensado --
-- Mi rey, ya no puedo seguir derramando sangre --
Saca, su espada, la coge entre las palmas de su mano y se inclina ante su majestad.
-- Mi amado rey, mi espada ha concluido su trabajo--
-- Yo os ruego, mi mejor soldado . No rechacéis este obsequio--
Un frío silencio envuelve la sala. Los caballeros se miran entre sí.
El sol se ha escondido, el último invierno esta por comenzar.
-- Vuestra majestad, mi único obsequio será saber que vuestro reinado
será justo, noble, piadoso y sobre todo un reinado libre de toda codicia--
La guerra de las dos aguas, comenzó hace mucho tiempo.
Cuando aún la tierra era un solo continente.
Bestias y hombres convivían en un solo reino. La vida era dura e impiadosa.
Tempestades y enfermedades corrompían los días y los meses.
Entre la neblina,la figura de un corcel se va acrecentado. Un jinete trae un recado .
Es el heraldo de las tierras bajas donde la maldad y el ocio han aniquilado
toda cordura.
Nada es lo que parece, las sombras tienen ojos y la muerte hambre.
Alabarderos custodian los caminos, escondidos en acotadas cuevas
protegen la abadía que se encuentra en lo alto de la montana, cuyos
muros guardan enormes tesoros.
-- ¡Deteneos ahora mismo !--
A filadas lanzas apuntan al hidalgo, quién sin dudarlo detiene su negro corcel.
-- Vengo a vuestras tierras trayendo un mensaje de mi soberano. No
busco más que llegar a mi destino...¡ Por favor dejadme pasar !--
Los valientes soldados de armaduras opacadas por el barro se muestran
ante el solitario heraldo.
-- No podéis cruzar más allá que esta colina. ¡ Dadme el mensaje, os
prometo que os haré llegar a mi rey !--
De pronto un trueno enciende el cielo, una fuerte lluvia da comienzo.
-- Aceptaré vuestra voluntad...¡ Solo os diré que esperaré vuestra respuesta
en este lugar. No puedo marcharme sin una contestación --
--Os advierto que su respuesta será dentro de dos días --
-- Esperaré..¿Puedo refugiarme bajo esos árboles ?--
-- Desmontad tranquilo. Os refugiaréis bien ahí, si queréis podéis dormir un poco ---
En segundos todo vuelve a la normalidad. El barro la sed y el hambre.
El honor de ambos bandos aún no ha sido profanado.
Las dos aguas es como llaman a la batalla por los ríos que bordean
ambos reinos.
JUAN ARÉVALO.
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