miércoles, 3 de agosto de 2016


Al abrir el contenedor se dio cuenta de que
estaba empezando a olvidar el nombre de
las cosas.
Sus manos temblaron al sujetar aquella
fotografía. El rostro le era familiar, pero su nombre
le era desconocido.
Se vio sentada junto aun hombre de espesa barba con una
pipa en sus labios que la abrazaba tiernamente.
De pronto un recuerdo rompió su tranquilidad,
dejo caer la foto y corrió hacia el espejo.
Ahora recordaba todo, el abuso,el revolver, la bala, la sangre, la policía
y la voz  de su niño gritándole que no se valla...
Por un momento, cerro los ojos, trago saliva y sin remordimientos se sumió
en una amnesia infinita.

JUAN ARÉVALO.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario