miércoles, 10 de agosto de 2016



Dicen que cada puerta tiene una historia escondida.
detrás de ellas, siempre hay mundos distintos, palabras
desconocidas cuerpos diferentes. Una vez que uno traspasa
una puerta está rompiendo una barrera, descifrando un enigma.
Lo ilógico es creer que ellas son las culpables del olvido, del
regreso o de la muerta.
Ana cerró la puerta para siempre y para siempre. Fue el día que
terminamos. Esa tarde me juro que me quería,pero que lo nuestro
era imposible. Sus padres habían descubierto nuestro escondido
romance. Ese día, las puertas de todo el  mundo se cerraron al unísono,
dejándome fuera de ellas por el resto de mi vida.
Entonces fue en ese momento que decidí inventar mi propia puerta.
La dibuje en una hoja de cartulina marrón, luego recorte perfectamente
la cancela y la guarde en el bolsillo de mi pantalón.
Ahora, cada vez que estoy sin ánimo, saco de mi bolsillo aquella
abertura e imagino que es un portal a otras dimensiones.
Ya sé, ustedes dirán, que tontería, pero para mí fue la solución
a mi soledad. Ahora tengo miles de amigos y he conocido mundo nuevos.
Sí, tengo una puerta de bolsillo. A veces cuando la abro puedo ver un inmenso
mar y  un hermoso crepúsculo.

JUAN ARÉVALO.


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