Rozó sus labios con su pulgar. Detuvo la sensación
de morir en un instante. Besó sus mejillas, como cuando
se da el primer beso y luego partió a su diaria rutina.
Flora, no sabe fingir. Las invisibles cicatrices en su piel
no la dejan aferrarse a un lugar por mucho tiempo.
JUAN ARÉVALO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario