viernes, 5 de agosto de 2016


Rozó sus labios con su pulgar. Detuvo la sensación
de morir en un instante. Besó sus mejillas, como cuando
se da el primer beso y luego partió a su diaria rutina.
Flora, no sabe fingir. Las invisibles cicatrices en su piel
no la dejan  aferrarse a un lugar por mucho tiempo.

JUAN ARÉVALO.

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