martes, 2 de agosto de 2016


A UNA POETA

Poeta tus penas traspasan mis penas
y el aroma de tus nostalgias hacen de mis horas,
enteros jardines de recuerdos apelmazados.
Hay algo en tus pupilas, un silencio a punto de quebrarse,
una pequeña esperanza que destella entre la oscuridad.
Tus cabellos enredados a tu cuello y el mundo cada vez más
impermeable...
Te aferras a mi y yo a tus manos.
Me inclino ante tu elegancia y reafirmo tus elocuencias.
No me interesan los noticieros ni los versos rebuscados .
Pareces cansada, los que ayer estaban hoy ya no están.
El corazón se siente defraudado por tanta estupidez.
Te han lastimado, han rasgado tus ropas con sus garras,
y en el tumultuoso silencio del averno te han dejado a tu suerte.
Pero, la vida sigue. El ocaso aún no llega. Tu rostro ilumina
las estrellas y tu alma embelese la luna y haces del infinito
un instante etéreo.
Cuando te ríes, ah ! Cuando te ríes, las constelaciones parecen
cobrar vida y los inmortales sienten verguenza de si mismos.
Me has enseñado a lloran sin lágrimas, solo en letras.
Tú, me has dado el otro lado de la luna y el sol en miniatura.
Me has dado tu desnudez de musa y poeta.
Humildemente, te has ocultado entre el rojo del crepúsculo vespertino
para enseñarme los matices de la vida renaciendo por las tardes...

JUAN ARÉVALO.




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