viernes, 12 de agosto de 2016
Tras esas montañas el mundo es diferente.
Sus lagos son azules y cristalinos.
Cada pierda que allí se encuentra tiene un trozo de nosotros...
Cuando éramos niños sabíamos correr por sus praderas y
contar mariposas en pleno vuelo o deshojábamos al tiempo bajo la
sombra de los grandes y juiciosos abetos.
Ahora, estamos arraigados en este otro lado. Perdidos en medio de
páramos donde imperan el alquitrán y el hollín.
Sé que ayer nos dijimos lo que nunca quisimos oír.
Pero siempre supimos que esas palabras estaban ahí.Agazapadas esperando salir.
La sensibilidad se esconde en gotitas de rocío y el dolor del otoño
está oculto, en las niñas de los ojos de tu luna más humana.
¿ Será que algún día podamos regresar y ser aquellos impolutos seres que
jugaban en silencio, bajo las estrellas en las noches de calor ?
Mi reloj cuenta historias. Diminutas vidas cobijadas por minutos,
donde la muerte carece de sentido.
El presente no es más que un delirio y el futuro un titilar de nostalgias que ya
fueron vividas.
-- Una a una bebo tus lágrimas -- Te dije en un suave murmullo.
Todas las caricias que fueron dadas, se desvanecieron.
Tú piel guarda entre sus poros, las promesas infinitas del verdadero amor,
que un día deje en el más frío silencio... Mientras tú dormías.
JUAN ARÉVALO.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario