
No tengas miedo. No hay donde correr.
Cuando las luces se apaguen,los espectros saldrán a devorarte .
No hay dios ni ángeles que puedan aliviar tu oscuridad.
Mirás la tv, escuchás la radio, prendés velas y cierras los ojos.
No tienes donde esconderte.
Ya es tarde para plegarias, las iglesias están alambradas con alambre
de puas y el rosario de madera que tanto amabas, ardió la noche anterior.
Estás en la primera fila.¿ no pagaste la entrada? ¡El espectáculo
no es gratis!
¡No pidas piedad, el hombre de acero no tiene corazón !
Tus lágrimas no tienen ninguna influencia, el cielo que ayer
estaba celeste hoy está negro como el cristal de tu destino.
Las arenas te absorberán. Tu día aún no tiene precio.
¡No pretendas engañarme, se bien lo que tratas de hacer ¡
Los muertos están saliendo de sus tumbas. La lluvia de estrellas
despertó al niño sin alas, ahora te observa agazapado, sus garras
caerán pronto sobre ti.
¿Tienes prisa por morir ? El dolor aún no comienza, las balas no
amortiguarán el sufrimiento.
En medio de tu soledad, las manos descarnadas de los que ayer odiaste
hoy acariciarán tus pies, se aferraran a tu piernas, te jalarán de tu
ropa hasta dejarte desnudo.
No hay donde esconderte, todos los rincones de la casa, están cubiertos
por Cancerbero.
No importa cuántas monedas tengas en tus bolsillos, el barquero no vendrá
esta noche.
Te has limitado a tu codicias y olvidaste pagar la cuota de tu inmortalidad.
Ahora no hay chance, ni segundas opciones, estás condenado al dolor.
El hombre de arena está al otro lado de la calle, arrastra la llave de todas las
puertas tus miedos. Él sabrá, como complacerte.
JUAN ARÉVALO.
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