Anclados en nuestro universo
Me dices que te vas. Me amenazas
cada mañana, cada noche, pero siempre te quedas.
A veces creo que necesitas gritar. Insultar a los cuatro
vientos para sentirte amada.
No sé que sientes en realidad. Tu forma de ser me
enloquece, me seduce y te amo...
Pero también me hace querer marchar.
Ya no eres una niña, tu vida se está volviendo un infierno.
No hay maquillaje que oculte tu desazón con la vida.
Me arrastras a tus avernos, me empujas a tus abismos
y en tus cinismos me desprecias, creo, sin saberlo.
La cordura es algo que desconozco, sé bien que el mundo
es alocado y no tiene tiempo para nosotros.
No estoy pidiendo normalidad, nunca me gustó esa palabra.
Pero, es necesario que dejes de tentar al diablo.
Las promesas no siempre se rompen apropósito.
Te he visto desnuda en medio de la lluvia. Vi como mordías
cada trozo de realidad y luego vomitarlos furiosamente en medio
de la mesa tergiversados siempre a tu favor.
Que tontos somos a veces, siempre viendo quimeras donde no las hay.
Ven. Dame tu mano y dejemos que el universo siga su curso.
¡No le demos a los impostores más fundamentos !
Dejemos que el sol nos entibia las miradas y despojémonos de odios.
El amor humano no es ilimitado si no todo lo contrario.
Una vez que un lazo se forma ya no se puede cortar.
Claro, un lazo verdadero así, como el que ahora nos sujeta.
No te aferres a una despedida que nunca lo será.
Ya no podemos cortar las cadenas, amor estamos encadenados .
Tú, yo y el entorno que parimos de nuestros vientres, de nuestros
corazones, de nuestras soledades.
Siempre fuimos nosotros...
Amor, ya no me niegues solo ámame como lo hacías ayer.
Mi amor por ti, aún sigue intacto.
JUAN ARÉVALO.
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