lunes, 14 de diciembre de 2015



Una dulce y sensual melodía
desbordando  las sutiles y desnudas
cuerdas de la guitarra
cuerpos hambrientos se contonean  al compás ,
los sentidos se dislocan , la carne se vuelve codiciosa
se doblegan los miedos ,
el universo  dentro de ellos se transforma,
dos hemisferios se unen ...

Las caricias recorren la piel
el deseo de sentir y retener el agua entre los dedos
aflora de la profundidad del alma
ella cierra los ojos , él explora minuciosamente
cada rincón de su cuerpo,
la cordura hace rato a quedado atrás
ahora , no son más que sombras dentro de las sombras
de la noche
danzando al capricho de las cuerdas
de una guitarra que desgarra y melancoliza el alma...

Sudores humedecen el aire
densa plataforma invisible de avaricias,
vientre , contra vientre ,
se enfrentan apasionadamente
se desplazan,
chocan y estremecen
creando una infinita y alada lluvia de destellos
cuales rosas , siendo deshojadas por el viento
eternos y efímeros pétalos ,
heridos pétalos, muriendo en la sudada piel
del cuerpo que explota
como cual volcan estallando ...

JUAN ARÉVALO










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