lunes, 28 de diciembre de 2015


Este invierno no quiere irse, esta aferrado a esta parte de la ciudad
sí hasta con saña penetra las casas, por las rendijas de las ventas, por debajo
de la puerta , por el ventiluz del baño, por cualquier agujero que encuentra,
penetra y lastima la piel haciendo que el cuerpo tiemble, sí hasta la mirada
se congela...
Te acuerdas de aquel día en que nevó y salimos a jugar , sí parecíamos
niños vestidos de blanco, la nieve nos iba vistiendo lentamente , tú reías
me aventabas volitas de nieve y corrías por el patio y yo detrás tuyo tropezándome
con las flores que caían pesadamente por la nieve acumulada en sus pétalos
como cuerpos agonizantes muriendo sin que nadie repare en su infinito dolor
de flores ignoradas,pero para ser sincero , nunca había nevado, todos estábamos idiotizados
por esa lluvia blanca de copos desiguales y fríos, fríos como tus labios lo están ahora .
¡ Pero la pucha !..Sí que hace frío,la gente camina apresurada como sí el tiempo nunca
les alcanzara,como sí pudieran ganarle a las agujas del reloj,en resumen la vida agazapada
los observa en silencio lejana, melancólica..
Hoy leí un cuento que me fascinó , hablaba de una luz al final de un callejón y una
cuerda esperando , no sé porque pero sentí el dolor de la protagonista así como sentí
el dolor tuyo el día que llorando me dijiste cuanto me amabas, claro después de un tiempo
tarde como siempre ,entendí por que el llanto.

JUAN ARÉVALO


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