
El violinista toca su violín bajo la lluvia
sus melodías , lágrimas infinitas
que el olvido mece ,
el alma llora vestigios de amores ,
recuerdos
que alguna vez quiso olvidar...
El violinista toca su violín
mientras ella lo mira desde
la vereda,
refugiada bajo un viejo y melancolico paraguas negro....
Una melodía que arrastra un corazón
destrozado ,
sutilmente la muerte reposa
sus labios en cada cuerda del violín
de aquel viejo violinista...
Así como el pintor
que pinta a la mujer de sus sueños,
ella fue parida de aquel viejo instrumento.
Un deseo y la lluvia cubre la piel de húmedas caricias...
Cada cuerda de su instrumento
rasga la carne en cada melodía ,
en cada gota de sudor, sus cuerpos se chocan
después ,todo da comienzo una vez más..
Las horas se acumulan ,
los relojes detienen sus agujas ,
aumentan los latidos de sus corazones
cada sentido se doblega
ante aquella melodía.
El amor , ellos se aman , entrelazan
sus cuerpos se funden como se funde el acero
en la hoguera del placer.
JUAN ARÉVALO.
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