viernes, 25 de diciembre de 2015


Un día fui a buscar el sol entre las negras nubes
que cubrían tus ojos y me detuvo el suave aliento
de tus labios. Me preguntaste el porqué de mi tristeza,
luego me sonreíste como sí la vida ya no te perteneciera,
inciensos perfumaban el momento, el humo emergía
de sus cuerpos a medida que iban muriendo...

JUAN ARÉVALO


 

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