con tu rostro en lágrimas y la promesa de no volver ,
la ciudad dormía, nadie nos vio.
Un silencio envolvía nuestras almas, el pensamiento
nace de ellas,por lo tanto nada teníamos en la mente.
Y que importa que no sepa escribir, y que importa
que no sepa enhebrar palabras, y que importa que
sea tan solo un niño berrinchudo, sí cuando te miro
las palabras me surgen como agua de manantial
y solas se van enhebrando como hilo por el ojo
de la aguja y los berrinches se tornan susurros y
caricias suaves y sinceras...
Pero ya no volviste , y yo aún estoy parado en medio
de la calle viéndote como te alejabas,claro ahora no soy
un niño ...
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