martes, 5 de abril de 2016


Se pierde el mundo en tus ojos.
En tu piel, el mar se desnuda de su espuma
y acaricia el silencio de tus labios.

Tus cabellos nacen de la noche
y de ellos nace la sensual odisea de dedos
temblorosos surcando el sendero místico de tu sombra.

Blanca e incipiente luz , torbellino de ausencias
que se van poblando de palabras.
Tu cáliz vierte el jugo dulce del deseo que corrompe toda castidad.

Oh ! Amada mía , tu verdad es una llama
que se va volviendo mil antorchas
iluminado el desterrado y oscuro páramo en el que hoy me encuentro.

JUAN ARÉVALO.









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