lunes, 25 de abril de 2016



Hermosa sirena que vives en mis sueños
y por las noches sales de ellos y te materializás
en cuerpo y alma. Tú sabes que no soy  poeta,
que nada sé de los destinos de las flores , ni de las
hormigas viajeras. Tú sabes, que no quiero entender
las cosas que otros entienden, que solo soy un hombre
de silencios y que en los tejidos de los años mi cuerpo
se envejece , no como todos, porque mis días no son lo de ellos,
mis días son distintos, mis horas son más cortas y mis noches más
oscuras....Tú me entiendes y me abrazas como abrazan las madres
a sus niños y entre sus pechos los cobijan.

Hermosa sirena que acompañas mi soledad y besas mi frente
cuando la fiebre del recuerdo humedece mis ojos.
Un sentimiento triste baña mis costas. Las gaviotas han emigrado
para siempre, las barcas han anclado en los puertos y el abandono
carcome sus cuerpos , cuerpos que se van volviendo invisibles.

Mamá dice que mi niño duerme en una estrella al ladito de otros niños
que como él, se fueron sin conocer  las auroras, los cantos de los pájaros
y el azul del verano en la piel de las aguas.

Mamá dice que todo está bien y que no hay tristezas en donde están, así
como no se conoce el odio ni las caricias falsas. Mi niño está bien, dice
que ríe por las mañanas mientras se despabila con chistosos movimientos.
Sirena que habitas los mares de mi alma y de ella te apiadas, tú sabes que
mamá no  miente.

Hoy no tengo ganas de contemplar la salida del sol. No tengo ganas de ver
las calles pobladas de almas, no quiero sentir más este vacío.
Sirena que me amas, como se ama al alba y a las montañas que besan las nubes
y en la piel de la vida se desangran en lágrimas, dime,¿ ya es mi hora ?

JUAN ARÉVALO.





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