martes, 5 de abril de 2016

Bandadas de aves emigran 
hacia el otro lado del mundo,
así como se despide el sol por las tardes,
agonizando lentamente en el horizonte
hasta desaparecer en el vientre taciturno de la noche... 
Horas muertas que arrastran su infinita melancolía. 
Versos heridos, que se mecen en la solitaria lontananza de hojas caídas , 
suspiros de los árboles , frágiles esperanzas...

JUAN ARÉVALO.

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