Perderme en las calles
de los silencios
para olvidar que existo,
y en los cordones
de las veredas dejar
anclado mis pasos
para siempre...
Inocente de la noche muerta
me destierro
a los abismos del olvido,
lágrimas de rocío
cortejan mi desnuda piel
como extrañas palabras
que van escribiendo
epitafios sobre la palmas de mis manos...
JUAN ARÉVALO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario