miércoles, 20 de abril de 2016




COLORES PERDIDOS


Colores que se van destiñendo,
al correr de los días,
en pequeños retazos de infertiles esperanzas ...

Silencios que hoy se aferran a mi piel
desgárrandola impiadosamente,
hasta hacer de las agujas del reloj
infinitos otoños de lágrimas mudas...

Soledad de niño grande, de poeta perdido
en barcazas invisibles,
que surcando la niebla del olvido, perece cada noche.

El camino se acorta. Poeta envejecido
de lágrimas de tiempo y ausencias,
de mustios soles y lunas de latas oxidadas
que ayer brillaron como infinitos faros.

Buscando vestigios de  la vida,
que ayer, ingenua se balanceaba
entre las farolas mustias de mi infancia.

Buscando las formas
que me hicieron sentir los sabores del mundo,
en la punta de mi lengua
y en ellos detener a la misma muerte.

Hoy voy buscando aquellos colores
que pinté en hojas blancas,
cuando la noche se habría
y las estrellas surgían de su vientre,
destellantes y eternas.

Un camino de jardines marchitos
y osos de felpas, olvidados por el niño
que apresurado por crecer
renuncio a la inocencia de la aurora y al simple aleteo del ruiseñor.

Un camino de recuerdos y melancolías
que se va evaporando a medida que lo voy andado,
como la carne de mis huesos y el despertar
de mi juventud...

Un camino de cuerpos muertos
y almas consumidas por el polvo de la derrota.

JUAN ARÉVALO.
























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