jueves, 28 de abril de 2016

Ani tiene guardados en su mochila
los sueños que nunca había realizado.
Los cuida del viento y de las negras nubes
de sus ojos que a al final del día se
convierten en aguaceros.
Ani escribe en las hojas muertas de los
álamos que encuentra cada mañana cuando viene
de los mercados...

Aún tiene en sus bolsillos la piedra que una vez
encontró en la orilla del río, cuando era pequeña.
Todavía sopla burbujas de jabón y ríe cuando el
sol besa sus mejillas y las mariposas brotan de sus
labios en cada bostezo.

JUAN ARÉVALO.

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