jueves, 28 de abril de 2016


CARTAS PARA LUCIA

Hoy temprano mientras velábamos el alba un sentimiento
de culpas nos invadió . Como sí fuéramos nosotros los culpables
de los otoños que cubren las calles y dejan al desnudo la soledad
de los que no saben atrapar mariposas entre las  lágrimas que se desprenden
de las pupilas  y con ellas hacer pequeñas esperanzas...
Atormentados nos cubrimos uno al otro como pequeños conejitos que se dan calor
en medio del más frío invierno. Tus cabellos cubrían mi hombro
y tu rostro miraba al infinito que se mostraba atrás de mi espalda.
El alba se moría entre el amarillento sol que de apoco se despertaba
entre las copas de los álamos....
Te busqué en los silencios y te amé en la soledad de la mañana. Dibujé
en tus mejillas con mis labios y en tus oídos te susurré cuanto te necesitaba.
Luego desplazaste tus manos por toda mi espalda, me acariciabas tristemente,
como se acaricia a un niño mientras llora , así me consolabas , así me dabas
tu alma bajo de aquel sol que se iba agrandando en la inmensidad del celeste
cielo...
¡No ! No estábamos enamorados pero nos amábamos. Las horas se acumulaban
en nosotros, nos pesaban, nos ultrajaban, nos iban alejando...Tú reías aún con el
rostro en mi pecho y en tu mirada el infinito se iba destiñendo en un solo color ,
en un solo paraje de cuerpos heridos y mudos...

JUAN ARÉVALO.




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