
Niño que juegas en la tierra
y de ella te nutres cómo se nutre
la vida de tus risas y lágrimas.
Hoy ha llovido y en las calles
efímeros ríos
manipulan pequeños barcos
invisibles de papel,
que alguna vez supieron surcan los mares de mi infancia.
Niño, tu piel desnuda refleja
las horas y los días que ya no volverán
Un ocaso de rostros se vislumbra
en la oscuridad de los olvidos,
donde las palabras se han detenido
en una incolora fotografía
que yace arraigada a una historia
que sucumbe, olvidada en el pasado del tiempo...
Sombras mudas que gritan, bajo una lluvia
constante de imágenes...Imágenes que son testigas nitidas de mi paso por está vida.
JUAN ARÉVALO.
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