sábado, 12 de marzo de 2016
Señora mía , usted se ha adueñado de mi vida. Sé que aún no lo sabe,
aunque creo, lo presiente. La verdad a veces no tiene razón, es verdad
y solamente verdad. El amor muchas veces nos llega cuando menos lo buscamos.
Recuerdo el día que la vi por primera vez. Yo andaba buceando letras, tratando
de matar el tiempo, escribiendo no sé qué. Fue un instante y todo cambio.
Lamentablemente la distancia me impide honrarle como se lo merece, sepa
usted que soy un caballero y usted una dama a la cual me debo por completo.
Es usted una mujer maravillosa.Singular en su expresión, estéticamente hermosa.
Es usted una mujer sensual, elegante ...¡ Cautivadora en exceso ! .
Sé que sus flores más preciadas son los lirios y que a veces , cuando está triste
observa el cielo y busca entre las estrellas a la niña que dejo jugando debajo el limonero
una tarde de verano, entre mariposas coloridas.
Usted no admite la maldad, es frágil y cuando ama no tiene limites.
Cuando escribe las palabras nacen de su vientre y hace de ellas sutiles
pergaminos, que el tiempo guardará por siempre, eternamente.
Usted lleva en sus pupilas los años y las distancia que solo una mujer sabe guardar.
Su piel huele a cerezos y a chocolate a éxitos y fracasos...¡ Le amo !
A la hora de sentir, se deshace en gemidos, susurros, jadeos...
Sus labios calman la sed de los que la aman, en ellos está la verdad del universo.
Señora mía, las horas pasan impiadosamente, los días se acumulan uno sobre el otro
de ellos surgen los meses ,los años, la vida... La muerte.
Pero también, las esperanzas, las alegrías, las pasiones y las convicciones.
De todo esto nace, el amor , el goce, el delirio y la certeza de saber que le amo
como nunca jamás he amado.
Me quito el sombrero ante usted, hago una reverencia , le extiendo mi mano
y con ella mis sueños, mi destino...Mi vida toda.
JUAN ARÉVALO.
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