Todo parecía estar bien, la casa pintada de azul
el jardín muy bien cuidado, las rosas danzaban sutilmente
al compás del viento, el cesped resplandecía en un verde
cautivador el cual se adueñaba de todo un inmenso patio,
la piscina orgullosamente reflejaba el agua cristalina que
suavemente mecía un minúsculo barco de plástico, un camino
de lajas negras llevaba a un gran ventanal en donde unas cortinas
azules se bamboleaban plácidamente., dentro de la sala
una joven leía recostada sobre un enorme sillón, sus pies
desnudos uno sobre el otro acariciaban el aire fresco que
entraba por el ventanal. De pronto una sombra atraviesa
la sala , la joven sigue leyendo, suena el teléfono, la joven
cierra su libro y desaparece.
JUAN ARÉVALO
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