domingo, 17 de enero de 2016
CARTAS PARA LUCIA.
Domingo y yo sentado frente al gran jardín
que está en el patio trasero de casa, en él dormitan
los recuerdos, las risas y las esperanzas que una vez
nos acariciaron.
Las hondas horas de soledad se configuran en ecos
fríos e impiadosos . Una mariposa revolotea una rosa
se posa sobre ella mueve sus alas la besa y vuelve a levantar
vuelo como una amante efímera.
El mundo gira en sentido contrario a las agujas del reloj, todo
se desprende sutilmente,un alud de sueños destrozados corre por los cuerpos
desnudos. Lágrimas nacen de las pupilas amarillentas de una margarita
que olvidada en un costado se cubre de hierbas, avergonzada de si misma,
uno a uno se deshace de sus pétalos blancos como la nieve que un día nos vio
jugar como niños...
Se vuelve tedioso el zumbido del viento, trae voces que un día creí olvidadas,
voces que fueron parte mías, voces que desgarran mis oídos, voces que lloran
estando muertas, tú no estás para ahuyentarlas, para darme fuerzas, para
abrazarme y protegerme como lo hacías, ya sabes como soy...
Domingo y yo sentado frente al jardín el cual nos vio amarnos por primera
vez, cuando todos dormían tú y yo saboreábamos el dulce momento del amor
ese momento sublime en que los cuerpos se funden entre sí, en donde
la sangre se acelera y los latidos del corazón destrozan todos los idiomas,
el amor no tiene limites, fronteras , color ni prejuicios... El verdadero amor
se huele, se suda, se siente en las piernas, en los vientres, en las orejas, en los
dedos de la mano cuando rozan los labios del otro,...así como mis dedos rozaron
los contornos de tus labios y tus manos sostenían en su palma mi vid toda...
Así se siente el amor, en miradas fijas, en mejillas sonrojadas , en la piel erizada,
en el cielo rojo de tu pezones y en las esferas de tus ojos.
Sentado estoy frente al jardín recordándote, Lucia amor mio...
J ALBERTO ARÉVALO ESCRITOR
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