martes, 5 de enero de 2016
CARTAS PARA LUCIA
Lucia, el viento sopla haciendo que los barriletes de lo niños
vuelen alto, libres, a veces remolinean caen de picada y a metros del
suelo vuelven a levantar su efímero vuelo. La tierra seca de los canteros
forman pequeños dibujos, como sí fueran mapas detallando países, ciudades
y un universo imaginario de gente muda y negra como la sombras que se pierden
en la noche.
Hoy he dejado abandonadas las horas de paseo en las arenas de la playa, ya no me
quedan fuerzas mi cuerpo dolorido me pide descansar y ese fuerte olor a muerte
que invade mi ser cuando huelo las flores del jardín me inyecta de ausencias de colores
descoloridos, cruel decantación de los años, triste caminar del reloj, realidad inexorable
en la cual todos naufragamos tarde o temprano, pero no hay miedo, no le temo a la muerte
sí desde que te fuiste no soy más que un ser destinado a vagar errantemente los caminos
de la soledad hija de la muerte y hermana del olvido.
Lucia, el viento a enfurecido, los niños ya se fueron algo desencantados, es imposible
seguir remontando barriletes, pero las lágrimas ...
El asfalto de las calles se esta rompiendo, la ciudad está en decadencia , ya nadie lee ni
busca con esmeró lo que tanto buscábamos, esa forma de existencia que es amar sin rejas,
sin sistemas, sin dioses,sin fronteras, solo cuerpos desnudos sedientos uno del otro,así se
ama, de esa forma tan venal,tan real, ahora el amor se ha vuelto una estética ridícula y pasajera
ya no hay miradas ni caricias, aunque puedo ser egoísta y solo estoy recordando nuestro amor,
nuestras formas y verdades,puede que solo este delirando y no vea más allá que de ti y de mí.
J ALBERTO ARÉVALO ESCRITOR
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