lunes, 11 de enero de 2016


He intentado apartarme de los recuerdos, he salido a buscar
nuevas ilusiones, pero todas estaban muertas ya.
Nunca pude encontrarte, solo tengo tus besos envueltos
por la fría ausencia. No me atrae el sol, el día me hace mal,
las rosas y los lirios me traen el aroma de tu piel, de tus palabras
que entibiaban mis tardes, tú a mi lado y yo contigo, reíamos
de la vida y nos alejábamos gradualmente de los demás.
Tantas horas acumuladas en las alforjas invisible del tiempo,
tantas miradas, tantas lágrimas, tantas discusiones, que hoy
hecho de menos.
Todos me dicen que la tristeza me hace daño, que cambie mi
escritura, que ya es hora de olvidar, que hay un mañana, un nuevo
amanecer , un futuro para desmenuzar , trozos de alegrías, de horas
nuevas. Me dicen que siempre hay un roto para un descocido, que el
amor no golpeará mi puerta, que yo tengo que ir en busca de él.
Que necio que es el pasado, nunca se aleja, siempre dando vueltas
en mi alrededor, ellos no entienden que jamás volveré a amar como
te amé a ti y que las estaciones no son más que un capricho de la naturaleza,
que cuando uno esta sumido, perdido en el laberinto de la melancolía
el invierno es el que impera, que no hay otoños, ni veranos, ni primaveras,
que la piel se hiela ante los canto de los pájaros, ante la mirada de
las caminantes, y que la madrugada no es más que un delirio hiriente
de la muerte.

J ALBERTO ARÉVALO ESCRITOR.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario